sábado, 8 de agosto de 2015

23. Ometepe, un buen lugar para el retiro.



Ometepe, un buen lugar para el retiro.


Demasiada belleza para una isla tan pequeña.





La isla de Ometepe en Nicaragua es un lugar mágico. De entrada es una isla situada en medio de un

extenso lago  que  también colinda con la ciudad de Granada,  en los mapas aparece con el nombre de Lago Nicaragua, pero la gente conoce como Lago Cochibolca; pero eso no es todo, dicha isla  alberga dos volcanes en un espacio de tierra relativamente pequeño. Un lugar con una identidad muy interesante por sus poblados rurales y sus interesantes zonas por visitar,   donde la gente parece vivir en un ambiente tranquilo. El lugar cuenta con el Volcán de Concepción, el cual está activo, y con el Volcán Maderas, inactivo, también tiene un gran número de playas y rincones insospechados como lagunas (El Charco Verde), cascadas, ojos de agua,  senderos mágicos y todo esto en un ambiente rural completamente. El calor en la isla es fuerte pero no tanto pues sopla el viento con mucha fuerza,  es tan considerable que en una parte de la isla se instalaron unas enormes hélices blancas.
Para llegar a la isla tuvimos que viajar a la ciudad de Rivas y de allí tomar un taxi al poblado de San Jorge, luego tomar un ferry de otra época y navegar por más de una hora  sobre un lago hermoso donde poco a poco las siluetas de los volcanes se iban haciendo más claras, mientras las nubes hacían formas y efectos difíciles de explicar. El ferry nos dejó en el embarcadero de Moyogalpa, y aunque nuestra visita fue corta, estuvo llena de momentos y de paisajes dignos de recordar. Al llegar nos recibieron esas características banderas largas amarradas a los postes que se ven en muchas ciudades de Nicaragua, esa misma tarde después de instalarnos tomamos el transporte urbano de la isla para llegar a la Punta de Jesús María para ver el atardecer, el camión nos dejó sobre el camino y de allí tuvimos que caminar por un camino en medio de  ranchos hasta que llegamos a una playita donde se veía la inmensidad del lago y al fondo el sol comenzando a esconderse, pero cuando volteamos para atrás vimos el inmenso Volcán Concepción, impresionante y majestuoso. Después de estar algunos minutos sentados fuimos a caminar hasta la punta donde se veía como se juntaban las corrientes del lago, después notamos que el atardecer estaba en su punto, con un sol majestuoso postrándose sobre el lago y las nubes acompañando el momento.
Al día siguiente decidimos rentar unas bicicletas y salir a conocer la isla, pensábamos que podríamos recorrerla en su totalidad pero las dimensiones de la isla no nos dejaron, pero si tuvimos la oportunidad de detenernos en algunos puntos muy bellos. Uno de ellos fue un lugar llamado El Tesoro del Pirata donde había una playa hermosa, allí discretamente nos tendimos en unas hamacas de un hotel y disfrutamos de la vista mientras nos resguardábamos del calor, también pudimos ver unas enormes ceibas y caminar por un muelle abandonado. Luego fuimos a parar a un lugar llamado Charco Verde, el cual nos sorprendió pues era una laguna verde que estaba a tan solo unos metros del Lago y sobre la cual había una gran variedad de aves y mariposas, también tenía un mirador desde donde se veía el Volcán Maderas, el inmenso lago y la hermosa laguna verde; dicho lugar también te permitía llegar a una playa llamada Bancón donde se podía nadar con vista a un islote y al volcán de fondo. Finalmente y con algo de interrupciones por la falta de condición regresamos en las bicicletas a Moyogalpa que era el poblado donde nos habíamos quedado hospedados.
El tercer día en esta hermosa isla lo aprovechamos para ir al Ojo de Agua,  nos fuimos en el bus local, y nos bajamos en una comunidad llamada El Quino, y de allí caminamos veinte minutos por una zona platanera hasta llegar al Ojo de Agua, un lugar hermoso con un mirador hacia el Volcán Concepción y con una piscina natural de aguas cristalinas, allí pudimos nadar en compañía de muchos extranjeros.  En dicho lugar se vendían comida y cervezas, así como cocos preparados con ron pero que estaban algo caro, así que nosotros solo pudimos pedir uno pero sin ron. Cuando ya nos íbamos del lugar se aparecieron unos changos que andaban por allí en medio de la vegetación.

Tristemente solo alcanzamos a conocer una pequeña parte de la isla pues nos faltaron muchas playas, poblados, cascadas y otros atractivos turísticos por recorrer, pero con lo que conocí tuve para darme una idea de lo que es este lugar, un pequeño paraíso terrenal.
Por todo esto quedé encantado con la Isla de Ometepe a tal grado que me ha hecho pensar que es un excelente lugar para vivir, en varios momentos he pensado que me encantaría ser viejo y venir con la familia para estar en este lugar para escribir mis memorias, o para ordenar al menos estas que estoy viviendo;  estoy seguro que en ese lapso puedo obtener inspiración para escribir alguno que otro pensamiento, y que también sería un buen pretexto para recorrer la isla lentamente y así conocerla más a fondo.
 
*Con este lugar cerramos nuestra aventura nicaragüense, y cabe destacar el buen corazón de la gente, donde tuvimos la suerte de ser apoyados varias veces, por ejemplo la señora Raquel en Granada quien hizo una gran obra de caridad con nosotros sin pedirnos nada a cambio, y a nuestro paisano que lleva ya tiempo viviendo en Nicaragua, Don Sergio.  Finalmente a la salida de este país recibimos un par de gaseosas gratis de una señora al ver que ya no traíamos córdobas para comprar bebidas para acompañar nuestra comida, una excelente manera de despedirnos.

Escrito por David Herrera
                                                                                                5 de Agosto de 2015.



 

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