Ometepe, un buen lugar para el
retiro.
Demasiada belleza para una isla
tan pequeña.
La isla de Ometepe en Nicaragua es un lugar mágico. De entrada es una
isla situada en medio de un
extenso lago
que también colinda con la ciudad
de Granada, en los mapas aparece con el
nombre de Lago Nicaragua, pero la gente conoce como Lago Cochibolca; pero eso
no es todo, dicha isla alberga dos
volcanes en un espacio de tierra relativamente pequeño. Un lugar con una identidad
muy interesante por sus poblados rurales y sus interesantes zonas por visitar, donde
la gente parece vivir en un ambiente tranquilo. El lugar cuenta con el Volcán
de Concepción, el cual está activo, y con el Volcán Maderas, inactivo, también
tiene un gran número de playas y rincones insospechados como lagunas (El Charco
Verde), cascadas, ojos de agua, senderos
mágicos y todo esto en un ambiente rural completamente. El calor en la isla es
fuerte pero no tanto pues sopla el viento con mucha fuerza, es tan considerable que en una parte de la
isla se instalaron unas enormes hélices blancas.
Para llegar a la isla tuvimos que viajar a la ciudad de Rivas y de allí
tomar un taxi al poblado de San Jorge, luego tomar un ferry de otra época y
navegar por más de una hora sobre un
lago hermoso donde poco a poco las siluetas de los volcanes se iban haciendo
más claras, mientras las nubes hacían formas y efectos difíciles de explicar.
El ferry nos dejó en el embarcadero de Moyogalpa, y aunque nuestra visita fue
corta, estuvo llena de momentos y de paisajes dignos de recordar. Al llegar nos
recibieron esas características banderas largas amarradas a los postes que se
ven en muchas ciudades de Nicaragua, esa misma tarde después de instalarnos
tomamos el transporte urbano de la isla para llegar a la Punta de Jesús María para ver el atardecer, el camión nos dejó
sobre el camino y de allí tuvimos que caminar por un camino en medio de ranchos hasta que llegamos a una playita
donde se veía la inmensidad del lago y al fondo el sol comenzando a esconderse,
pero cuando volteamos para atrás vimos el inmenso Volcán Concepción,
impresionante y majestuoso. Después de estar algunos minutos sentados fuimos a
caminar hasta la punta donde se veía como se juntaban las corrientes del lago, después
notamos que el atardecer estaba en su punto, con un sol majestuoso postrándose
sobre el lago y las nubes acompañando el momento.
Al día siguiente decidimos rentar unas bicicletas y salir a conocer la
isla, pensábamos que podríamos recorrerla en su totalidad pero las dimensiones
de la isla no nos dejaron, pero si tuvimos la oportunidad de detenernos en
algunos puntos muy bellos. Uno de ellos fue un lugar llamado El Tesoro del Pirata donde había una playa hermosa, allí
discretamente nos tendimos en unas hamacas de un hotel y disfrutamos de la
vista mientras nos resguardábamos del calor, también pudimos ver unas enormes
ceibas y caminar por un muelle abandonado. Luego fuimos a parar a un lugar
llamado Charco Verde, el cual nos
sorprendió pues era una laguna verde que estaba a tan solo unos metros del Lago
y sobre la cual había una gran variedad de aves y mariposas, también tenía un
mirador desde donde se veía el Volcán Maderas, el inmenso lago y la hermosa
laguna verde; dicho lugar también te permitía llegar a una playa llamada Bancón
donde se podía nadar con vista a un islote y al volcán de fondo. Finalmente y
con algo de interrupciones por la falta de condición regresamos en las
bicicletas a Moyogalpa que era el poblado donde nos habíamos quedado
hospedados.
El tercer día en esta hermosa isla lo aprovechamos para ir al Ojo de
Agua, nos fuimos en el bus local, y nos
bajamos en una comunidad llamada El Quino, y de allí caminamos veinte minutos
por una zona platanera hasta llegar al Ojo de Agua, un lugar hermoso con un
mirador hacia el Volcán Concepción y con una piscina natural de aguas
cristalinas, allí pudimos nadar en compañía de muchos extranjeros. En dicho lugar se vendían comida y cervezas,
así como cocos preparados con ron pero que estaban algo caro, así que nosotros
solo pudimos pedir uno pero sin ron. Cuando ya nos íbamos del lugar se
aparecieron unos changos que andaban por allí en medio de la vegetación.
Tristemente solo alcanzamos a conocer una pequeña parte de la isla pues
nos faltaron muchas playas, poblados, cascadas y otros atractivos turísticos
por recorrer, pero con lo que conocí tuve para darme una idea de lo que es este
lugar, un pequeño paraíso terrenal.
Por todo esto quedé encantado con la Isla de Ometepe a tal grado que me
ha hecho pensar que es un excelente lugar para vivir, en varios momentos he
pensado que me encantaría ser viejo y venir con la familia para estar en este
lugar para escribir mis memorias, o para ordenar al menos estas que estoy
viviendo; estoy seguro que en ese lapso
puedo obtener inspiración para escribir alguno que otro pensamiento, y que
también sería un buen pretexto para recorrer la isla lentamente y así conocerla
más a fondo.
*Con este lugar cerramos nuestra
aventura nicaragüense, y cabe destacar el buen corazón de la gente, donde
tuvimos la suerte de ser apoyados varias veces, por ejemplo la señora Raquel en
Granada quien hizo una gran obra de caridad con nosotros sin pedirnos nada a
cambio, y a nuestro paisano que lleva ya tiempo viviendo en Nicaragua, Don
Sergio. Finalmente a la salida de este
país recibimos un par de gaseosas gratis de una señora al ver que ya no
traíamos córdobas para comprar bebidas para acompañar nuestra comida, una
excelente manera de despedirnos.
Escrito por David Herrera
5 de Agosto de 2015.
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