El Buen Samaritano.
“Cuando uno es buena gente, todo
le tiene que salir bien” Palabras de Don Sergio Canudas.
Cuando estábamos en León la gente nos decía que en Granada nos iba a ir
muy bien, nosotros nos imaginamos varias formas en las que nos iba a ir a bien,
pero nunca lo que realmente pasó. Estando en Masaya salimos un sábado tomar el transporte hacia Granada,
era un trayecto corto de veinte minutos por eso decidimos ir y venir el mismo día
solo para calar el terreno, cuando
llegamos vimos la plaza principal con su imponente catedral amarilla, luego de
preguntar en algunos hostales y de sentarnos unos minutos a ver un juego
infantil de beisbol (deporte número uno en Nicaragua) decidimos ir rumbo al
Lago de Cochibolca aunque en los mapas
aparece como lago de Nicaragua; después de estar allí por un rato Luis propuso
sacar a los títeres desde allá para comenzar a vender paletas durante todo el
trayecto, así que pusimos a toda la vecindad del Chavo del 8 en el pedazo de
madera que nos había regalado Don Rigo (el señor del hostal en Masaya), y
comenzamos nuestra aventura en Granada.
Cuando veníamos por la famosa Calzada, de pronto se nos apareció un señor que de inmediato
pregunto si éramos mexicanos, era Don Sergio Canudas, un paisano que tenía un
museíto y quien nos invitó a acompañarlo para irnos platicando en el trayecto.
Al llegar a su museo nos enseñó a través de una lupa las micro obras de arte
que él hace sobre palillos de dientes, y algunos de sus dibujos y pinturas.
Allí nos presentó con Raquel, una señora muy linda que de inmediato mostró ser
muy cálida y bondadosa. Les platicamos sobre nuestro viaje y cómo era que los
títeres del chavo del ocho nos estaban ayudando a solventar nuestros gastos
para poder seguir avanzando, cuando vieron los títeres notaron que estaban
bonitos, pero que podían quedar mucho mejores si se les ponía su ropa adecuada
y se les pintaban los colores adecuados. Raquel y Don Sergio nos dijeron que
regresáramos con ellos y que ellos nos iban a ayudar. Esa tarde regresamos a Masaya
pues ya teníamos pagado el hostal y al siguiente día fuimos al pueblo de
Nindirí a su fiesta del día de Santa Ana, y por la noche íbamos llegando de
nueva cuenta a Granada. Pero fue hasta el lunes a mediodía que regresamos al
hostal “El buen Samaritano” para ver si nos podían ayudar a mejorar los
títeres. De inmediato la señora Raquel nos recibió y algo emocionada nos dijo
que sí nos ayudaba que en la tarde ella y su costurera Elisa se pondrían a
hacerles la ropa, le comentamos que para nosotros era difícil pagarles por esos
servicios, pero ella nos comentó que ella lo hacía por ayudarnos y por darle el
ejemplo a sus hijos. No obstante esa gran ayuda, también nos ofreció quedarnos
en su hostal sin cobrarnos un solo Córdoba, un gran ejemplo de caridad y misericordia,
tal como la parábola del buen Samaritano; Raquel nos dijo que de perdida nos
ponía una colchoneta para que nos quedáramos a dormir, nosotros ya habíamos
pagado la noche en el hostal donde llegamos, pero le dijimos que al día
siguiente llegaríamos con nuestras cosas. Esa tarde la señora y la costurera estuvieron
desde las cinco casi hasta las once de la noche haciendo las ropitas de los
títeres, se veía que disfrutaban hacerlo y nosotros disfrutábamos de ver cómo
iban quedando uno a unos los personajes.
Al siguiente día llegamos a su hostal, a mediodía Don Sergio y Raquel
nos ayudaron a pintar los muñequitos los cuales quedaron mucho mejor de lo que
Luis y yo hubiéramos imaginado. Por la tarde tuvimos que estrenar nuestra
parrilla eléctrica pues no había cocina en el hostal, y en la noche no sabíamos
dónde íbamos a dormir, pero cuando regresamos al hostal, la señora Raquel nos
indicó que podíamos quedarnos en el cuarto al fondo pues no había llegado gente
a ocuparlo.
El hostal “El Buen Samaritano” goza de un ambiente bastante tranquilo
con un mini museo de un mexicano talentoso como Don Sergio, de una sala de
masaje con música relajante, al frente tiene una tienda, y lo más importante la
calidez de la señora Raquel, lo que en conjunto termina por ser un ambiente con
mucha armonía. Todas las personas que allí conviven son muy amables y
saludadoras.
En la semana Luis y yo le ayudamos a Don Sergio a ir por unas piezas en
papel maché, una de ellas una jirafa de más de tres metros que tuvimos que cargar
por la calzada principal de Granada, y al siguiente día un cocodrilo que
tuvimos que cargar entre los dos, ambos dos son ahora parte de la decoración
del “Museito” y del hostal “El buen Samaritano”.
Estuvimos en el hostal casi una semana, el trato y la bondad que nos dieron es algo que nunca vamos a
olvidar; y cada que pensemos en Granada tendremos en nuestra mente a la Señora
Raquel y a Don Sergio, nuestro paisano.
Escrito por David Herrera
30
de Julio de 2015.
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