jueves, 6 de agosto de 2015

22. El Buen Samaritano.



El Buen Samaritano.

“Cuando uno es buena gente, todo le tiene que salir bien” Palabras de Don Sergio Canudas.

 
Cuando estábamos en León la gente nos decía que en Granada nos iba a ir muy bien, nosotros nos imaginamos varias formas en las que nos iba a ir a bien, pero nunca lo que realmente pasó. Estando en Masaya salimos  un sábado tomar el transporte hacia Granada, era un trayecto corto de veinte minutos por eso decidimos ir y venir el mismo día solo para calar el terreno, cuando llegamos vimos la plaza principal con su imponente catedral amarilla, luego de preguntar en algunos hostales y de sentarnos unos minutos a ver un juego infantil de beisbol (deporte número uno en Nicaragua) decidimos ir rumbo al Lago de Cochibolca  aunque en los mapas aparece como lago de Nicaragua; después de estar allí por un rato Luis propuso sacar a los títeres desde allá para comenzar a vender paletas durante todo el trayecto, así que pusimos a toda la vecindad del Chavo del 8 en el pedazo de madera que nos había regalado Don Rigo (el señor del hostal en Masaya), y comenzamos nuestra aventura en Granada.
Cuando veníamos por la famosa Calzada, de pronto se  nos apareció un señor que de inmediato pregunto si éramos mexicanos, era Don Sergio Canudas, un paisano que tenía un museíto y quien nos invitó a acompañarlo para irnos platicando en el trayecto. Al llegar a su museo nos enseñó a través de una lupa las micro obras de arte que él hace sobre palillos de dientes, y algunos de sus dibujos y pinturas. Allí nos presentó con Raquel, una señora muy linda que de inmediato mostró ser muy cálida y bondadosa. Les platicamos sobre nuestro viaje y cómo era que los títeres del chavo del ocho nos estaban ayudando a solventar nuestros gastos para poder seguir avanzando, cuando vieron los títeres notaron que estaban bonitos, pero que podían quedar mucho mejores si se les ponía su ropa adecuada y se les pintaban los colores adecuados. Raquel y Don Sergio nos dijeron que regresáramos con ellos y que ellos nos iban a ayudar. Esa tarde regresamos a Masaya pues ya teníamos pagado el hostal y al siguiente día fuimos al pueblo de Nindirí a su fiesta del día de Santa Ana, y por la noche íbamos llegando de nueva cuenta a Granada. Pero fue hasta el lunes a mediodía que regresamos al hostal “El buen Samaritano” para ver si nos podían ayudar a mejorar los títeres. De inmediato la señora Raquel nos recibió y algo emocionada nos dijo que sí nos ayudaba que en la tarde ella y su costurera Elisa se pondrían a hacerles la ropa, le comentamos que para nosotros era difícil pagarles por esos servicios, pero ella nos comentó que ella lo hacía por ayudarnos y por darle el ejemplo a sus hijos. No obstante esa gran ayuda, también nos ofreció quedarnos en su hostal sin cobrarnos un solo Córdoba, un gran ejemplo de caridad y misericordia, tal como la parábola del buen Samaritano; Raquel nos dijo que de perdida nos ponía una colchoneta para que nos quedáramos a dormir, nosotros ya habíamos pagado la noche en el hostal donde llegamos, pero le dijimos que al día siguiente llegaríamos con nuestras cosas. Esa tarde la señora y la costurera estuvieron desde las cinco casi hasta las once de la noche haciendo las ropitas de los títeres, se veía que disfrutaban hacerlo y nosotros disfrutábamos de ver cómo iban quedando uno a unos los personajes.
Al siguiente día llegamos a su hostal, a mediodía Don Sergio y Raquel nos ayudaron a pintar los muñequitos los cuales quedaron mucho mejor de lo que Luis y yo hubiéramos imaginado. Por la tarde tuvimos que estrenar nuestra parrilla eléctrica pues no había cocina en el hostal, y en la noche no sabíamos dónde íbamos a dormir, pero cuando regresamos al hostal, la señora Raquel nos indicó que podíamos quedarnos en el cuarto al fondo pues no había llegado gente a ocuparlo.
El hostal “El Buen Samaritano” goza de un ambiente bastante tranquilo con un mini museo de un mexicano talentoso como Don Sergio, de una sala de masaje con música relajante, al frente tiene una tienda, y lo más importante la calidez de la señora Raquel, lo que en conjunto termina por ser un ambiente con mucha armonía. Todas las personas que allí conviven son muy amables y saludadoras.
En la semana Luis y yo le ayudamos a Don Sergio a ir por unas piezas en papel maché, una de ellas una jirafa de más de tres metros que tuvimos que cargar por la calzada principal de Granada, y al siguiente día un cocodrilo que tuvimos que cargar entre los dos, ambos dos son ahora parte de la decoración del “Museito” y del hostal “El buen Samaritano”.
Estuvimos en el hostal casi una semana,  el trato y la bondad  que nos dieron es algo que nunca vamos a olvidar; y cada que pensemos en Granada tendremos en nuestra mente a la Señora Raquel y a Don Sergio, nuestro paisano. 



Escrito por David Herrera
                                                                                              30 de Julio  de 2015.


 






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