NICARAGUA Y SU FAMOSO LEÓN.
Nunca pensamos encontrar un León
en Centroamérica.
Cuando dejamos El Salvador para viajar a Nicaragua no sabíamos muy bien
cómo nos iba a recibir este país. Fue un viaje bastante pesado de más de diez
horas, y en el que tuvimos que pasar por dos fronteras primero con Honduras,
donde por el hecho de ser mexicanos nos revisaron nuestras maletas, y luego la
de Honduras con Nicaragua, donde también por ser mexicanos tuvimos que ir a una
entrevista especial a la que los demás pasajeros no acudieron. El calor en la
embajada de Nicaragua era como estar dentro de una cacerola, y nosotros
cargando nuestras maletas y con todo el trámite de ver nuestros pasaportes
pasar de una mano a otra, sacar copias, explicar porque visitábamos este país, todo eso contribuyo para hacer el momento aún
más tedioso; en algún punto yo tuve que ir a comprar agua pues sentía que me
estaba deshidratando y al final de todo el trámite la señorita del bus, quien
nos acompañó todo el tiempo, termino usando una ofensa que ella misma definió
como muy mexicana. Pero después
todo comenzó a ser mucho más tranquilo, de entrada los paisajes en la carretera me recordaron un poco a los pueblos
en México, después de algunas horas
llegamos a León un destino en el que solo bajamos tres personas pues los demás
iban con rumbo a Managua. Nuestro plan original era hacer el trayecto hasta
Managua, pero el día que compramos los
boletos se nos apareció la opción de hacer un trayecto menor, viajar a las ciudades de León o Estelí, finalmente por
cuestión de horarios nos decidimos por León.
Cuando planeamos el viaje investigamos un poco sobre Nicaragua y
sabíamos de la existencia de León, principalmente porque a Luis le llamó la
atención pues su equipo de futbol en México es el de León Guanajuato, pero no
teníamos definida esta parada y mucho menos para ser la primera en este país.
Al llegar al pueblo nos hospedamos en un hostal y luego salimos a caminar, en
cuanto llegamos a la plaza central comenzamos a ver leones resguardando la
catedral, leones de piedra que los españoles vinieron a imponer en estas tierras
centroamericanas. La plaza central es hermosa con unas banderas de colores
amarradas a los postes y con leones resguardando además de la catedral, la fuente,
algunas plazas aledañas e incluso algunas casas particulares.
León fue fundada en 1524 por
Francisco Hernández de Córdoba, una ciudad representativa de la
evangelización española como las que hemos visitado con anterioridad, Antigua
en Guatemala y San Cristóbal de las Casas en México, pero aquí el estilo es muy
distinto, las plazas son distintas y las iglesias también lo son, incluso por
dentro. Además de las antiguas iglesias, también se encuentran unas fincas viejísimas muchas de ellas abandonadas, el color de sus paredes, el óxido en el metal y la
madera deshaciéndose en las puertas le dan un aspecto de otra época a esta hermosa ciudad;
pero en contra parte sus coloridos parques le dan un ambiente muy vivo a este
lugar.
Pero el precio que pagamos por estar en un lugar como este, es el calor
que aquí se siente. León se encuentra muy cerca del mar, lo cual lo hace un
lugar extremadamente caliente, donde sudar es parte del día a día de las
personas, de hecho aquí es necesario tomar litros y litros de agua para no
deshidratarse. El clima en Nicaragua es
tropical y aunque en esta época del año ellos lo llaman invierno, de invierno
no tiene nada, pero así le llaman por ser la temporada de lluvias; este
año han sido escasas, solo el primer día que estuvimos aquí cayo una tormenta
de algunas horas, pero de allí en más todo ha sido sudar y sudar.
Como hemos podido corroborar hasta ahora, la calidez de la gente en
todos estos lugaress es por demás notable y León no es la excepción, la gente es
muy amable en las calles incluso nos dan consejos para que nos cuidemos y nos desean muy buena suerte en nuestro viaje; el otro día una niña de
seis años me recomendó unos Eskimos (marca de paletas de hielo) para que me
refrescara del calor, detalles como estos son los que se graban en nuestros corazones de cada lugar que visitamos.
En nuestro último día en León tuvimos la oportunidad de subir a las cúpulas
de la catedral, una experiencia bellísima pues estar en el techo
de una edificación tan majestuosa como esa, fue como estar dentro de un cuento,
después nos explicaron que representaba estar en el cielo; la catedral es de un
solo color, blanco, allá arriba no es la
excepción todo es blanco y el paisaje desde arriba es algo difícil de describir con palabras:
con volcanes y cerros a lo lejos, con la ciudad abajo, arriba y no muy distante el cielo, y
finalmente ese hermoso palacio de cúpulas todo blanco; mientras caminábamos descalzos (para no dañar la
construcción y la pintura de cal), pareciera que estábamos realmente en algo
muy semejante al paraíso.
León simplemente nos dio una muy grata bienvenida a Nicaragua, tanto que
incluso nuestra última noche nos despidieron con fuegos pirotécnicos.
Escrito por David Herrera
22
de Julio de 2015.