jueves, 23 de julio de 2015

20. NICARAGUA Y SU FAMOSO LEÓN.



NICARAGUA Y SU FAMOSO LEÓN.

Nunca pensamos encontrar un León en Centroamérica.


Cuando dejamos El Salvador para viajar a Nicaragua no sabíamos muy bien cómo nos iba a recibir este país. Fue un viaje bastante pesado de más de diez horas, y en el que tuvimos que pasar por dos fronteras primero con Honduras, donde por el hecho de ser mexicanos nos revisaron nuestras maletas, y luego la de Honduras con Nicaragua, donde también por ser mexicanos tuvimos que ir a una entrevista especial a la que los demás pasajeros no acudieron. El calor en la embajada de Nicaragua era como estar dentro de una cacerola, y nosotros cargando nuestras maletas y con todo el trámite de ver nuestros pasaportes pasar de una mano a otra, sacar copias, explicar porque visitábamos este país,  todo eso contribuyo para hacer el momento aún más tedioso; en algún punto yo tuve que ir a comprar agua pues sentía que me estaba deshidratando y al final de todo el trámite la señorita del bus, quien nos acompañó todo el tiempo, termino usando una ofensa que ella misma definió como muy mexicana.  Pero después todo comenzó a ser mucho más tranquilo, de entrada los paisajes en la  carretera me recordaron un poco a los pueblos en México,  después de algunas horas llegamos a León un destino en el que solo bajamos tres personas pues los demás iban con rumbo a Managua. Nuestro plan original era hacer el trayecto hasta Managua, pero el día  que compramos los boletos se nos apareció la opción de hacer un trayecto menor, viajar a  las ciudades de León o Estelí, finalmente por cuestión de horarios nos decidimos por León.
Cuando planeamos el viaje investigamos un poco sobre Nicaragua y sabíamos de la existencia de León, principalmente porque a Luis le llamó la atención pues su equipo de futbol en México es el de León Guanajuato, pero no teníamos definida esta parada y mucho menos para ser la primera en este país. Al llegar al pueblo nos hospedamos en un hostal y luego salimos a caminar, en cuanto llegamos a la plaza central comenzamos a ver leones resguardando la catedral, leones de piedra que los españoles vinieron a imponer en estas tierras centroamericanas. La plaza central es hermosa con unas banderas de colores amarradas a los postes y con leones resguardando además de la catedral, la fuente, algunas plazas aledañas e incluso algunas casas particulares.



Nicaragua es un país muy interesante por su historia, el hecho que sus figuras más representativas sean un poeta como Rubén Darío y un revolucionario como Augusto Cesar Sandino, le dan una personalidad muy rica a este país. Por las calles de esta ciudad se ve la influencia de ambos, con esculturas pintadas en rojo y negro, dedicadas a los héroes que defendieron la patria en contra de los Estados Unidos  y con museos, escuelas e incluso parques dedicados a la poesía y a los poetas nicaragüenses.

León  fue fundada en 1524 por Francisco Hernández de Córdoba, una ciudad representativa de la evangelización española como las que hemos visitado con anterioridad, Antigua en Guatemala y San Cristóbal de las Casas en México, pero aquí el estilo es muy distinto, las plazas son distintas y las iglesias también lo son, incluso por dentro. Además de las antiguas iglesias, también se encuentran unas fincas viejísimas muchas de ellas abandonadas, el color de sus paredes, el óxido en el metal y la madera deshaciéndose en las puertas le dan un  aspecto de otra época a esta hermosa ciudad; pero en contra parte sus coloridos parques le dan un ambiente muy vivo a este lugar.





Pero el precio que pagamos por estar en un lugar como este, es el calor que aquí se siente. León se encuentra muy cerca del mar, lo cual lo hace un lugar extremadamente caliente, donde sudar es parte del día a día de las personas, de hecho aquí es necesario tomar litros y litros de agua para no deshidratarse.  El clima en Nicaragua es tropical y aunque en esta época del año ellos lo llaman invierno, de invierno no tiene nada, pero así le llaman por ser la temporada de lluvias; este año han sido escasas, solo el primer día que estuvimos aquí cayo una tormenta de algunas horas, pero de allí en más todo ha sido sudar y sudar.
Como hemos podido corroborar hasta ahora, la calidez de la gente en todos estos lugaress es por demás notable y León no es la excepción, la gente es muy amable en las calles incluso nos dan consejos para que nos cuidemos y nos desean muy buena suerte en nuestro viaje; el otro día una niña de seis años me recomendó unos Eskimos (marca de paletas de hielo) para que me refrescara del calor, detalles como estos son los que se graban en nuestros corazones de cada lugar que visitamos.

En nuestro último día en León tuvimos la oportunidad de subir a las cúpulas de la catedral, una experiencia bellísima pues estar en el techo de una edificación tan majestuosa como esa, fue como estar dentro de un cuento, después nos explicaron que representaba estar en el cielo; la catedral es de un solo color, blanco,  allá arriba no es la excepción todo es blanco y el paisaje desde arriba es algo difícil de describir con palabras: con volcanes  y cerros a lo lejos,  con la ciudad abajo,  arriba y no muy distante el cielo, y finalmente ese hermoso palacio de cúpulas todo blanco; mientras  caminábamos descalzos (para no dañar la construcción y la pintura de cal), pareciera que estábamos realmente en algo muy semejante al paraíso.





León simplemente nos dio una muy grata bienvenida a Nicaragua, tanto que incluso nuestra última noche nos despidieron con fuegos pirotécnicos.


Escrito por David Herrera
                                                                                              22 de Julio  de 2015.